jueves, 4 de junio de 2009

el Miedo no Detiene...

En medio de un delicioso vuelo vespertino decidió internarse en un grupos de nimbos que se le antojaban grises, merced a la bruma de duda vertida sobre su conciencia, pero que sabía negras y cargadas de relámpagos quemantes...
Lentamente fue entrando en ellas, el vuelo resultó ser más sencillo de lo que pensó, no había turbulencia...
Redujo la velocidad un par de nudos... De pronto, un haz de luz venido de la nada le clarificó la mente...
... por Miedos no nos detendremos... escuchó decir a la fina lluvia que humedecía y refrescaba su rostro a bordo del biplano rojo... Ese suave susurro disipó la niebla frente a él...
Voló, satisfecho de sí y agradecido con las amables corrientes de aire que le llevaban plácidamente por esos cielos, durante un par de horas más, hasta que la noche se hizo profunda, insondable; hasta que sólo su buen instinto, y no los instrumentos, le guiaría a casa...

Ahora sabe que el resto del vuelo será agradable, apacible... Feliz (y compartido)...

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