jueves, 4 de junio de 2009

Volando con Tartamudez Consonante (y su Aspirina)...

El vuelo del día fue muy accidentado... un poco demasiado, como dicen por ahí...

Cientos de susurrantes centellitas celestes se dejaron sentir sobre la suave y sosa serenidad de sus pensamientos, mientras miraba megalitos monumentales, medianamente medrados por mano de una manada de méndigos majaderos; montado malamente justo a la mitad del mástil movedizo de su modesta embarcación voladora... y pensaba; pensaba y se apesadumbraba por la inoportuna posibilidad de perder Tiempo Precioso que, por supuesto, pondría a Sus pies, primero que nadie; para poder penetrar en los perturbadores pasadizos permeados por el paso poderoso del río y permanecer ahí, imperturbables, por el resto de la noche (con sus poquitos de café y sus pedacitos de dulce)...

No debía dejarse dominar, se lo dijo...
Debes decidir dejar de dormir en tus laureles y, durante unos dos segundos, dilucidar para tus adentros y dimensionar detenidamente la dirección que ha llevarte al temido terreno en que tus temores tendrán que tomar sus cientos de atados y, todos juntos, tenderte la mano y decirte adiós...

Éso hizo... seguro de que ella, Aspirina bendita, sabría lo que era mejor para él...

y, seguidamente, se sintió sobradamente saludable (si de su sesera se hablase, por supuesto)...


Kikos para vos...

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