jueves, 11 de junio de 2009

Bosques...

Se encontraron en el aire, dentro de los brumosos y elegantes cielos de la Aprendiz... El Instructor debía llegar con la noche, mas una interpretación errónea de las brisas boscosas y una fina y deliciosa lluvia lo desorientó...

Volaron contra el viento hasta la isla de las Fuentes Reales, allende el Lago de Luz, las Arboledas y la Pequeña Casa Roja... Cuando se acercaban al Templo del Encierro, vieron una sombra imponenete moverse por sobre la alfombra verde recién podada que se extiende a la puerta, frente a las escaleras. La escasa luz de las lámparas de aceite dibujaba con hilos dorados la silueta del Monje Custodio, que les saludó con la mano apenas los divisó sontra las estrellas...

- Honorable Monje...- saludó el Instructor, mientras hacía una ligera reverencia y replegaba las alas sobre la espalda...
- Instructor...- correspondió el Monje Custodio con una suave inclinación de cabeza-. Está muy lejos de casa. ¿acaso no es demasiado largo el camino de regreso?..
Su hija lo vale, Señor... Habría querido atreverse a contestar, pero se limitó a sonreir y asentir...

Un respiro... sentados sobre las escalinatas del Templo...
Un Beso...
Un Adiós...


El Instructor extendió sus alas y, con un fuerte aleteo, se elevó hacia la obscuridad...

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